Iónico o molecular en la vida cotidiana
En la cocina hay dos sólidos blancos que se parecen mucho: la sal de mesa y el azúcar. Los dos se disuelven en agua, pero si calientas azúcar en una cacerola se derrite y forma caramelo, mientras que la sal ni se inmuta sobre la estufa. ¿Qué tienen por dentro que los hace tan distintos? Al final de esta página lo vas a poder explicar.
Primer criterio: mira la fórmula
Ya sabes que un compuesto iónico se forma cuando un metal cede electrones y un no metal los gana, y que uno molecular se forma cuando los no metales comparten electrones. Eso nos da una regla rápida para clasificar cualquier sustancia con solo leer su fórmula.
Para aplicarla necesitas ubicar los elementos en la Tabla periódica. Los metales están a la izquierda (grupos 1 y 2, y la mayoría del centro). Los no metales (H, C, N, O, F, Cl, S…) están a la derecha, y el hidrógeno, aunque está arriba a la izquierda, se comporta como no metal.
Clasifica estas sustancias cotidianas como compuestos iónicos o compuestos moleculares, y anota el criterio que usaste (presencia de metal y no metal, o solo no…
Clasifica estas sustancias cotidianas como compuestos iónicos o compuestos moleculares, y anota el criterio que usaste (presencia de metal y no metal, o solo no metales): sal de mesa (NaCl), agua (H₂O), azúcar (C₁₂H₂₂O₁₁), bicarbonato de sodio (NaHCO₃), dióxido de carbono (CO₂) y cal (CaO).
Segundo criterio: las propiedades
A veces no tienes la fórmula, sino resultados de un experimento. Entonces las propiedades te dicen qué tipo de partículas hay por dentro.
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Los compuestos iónicos forman una red de iones con cargas opuestas que se atraen con mucha fuerza. Por eso tienen puntos de fusión altos y son sólidos duros pero quebradizos: si golpeas un cristal de sal, se parte porque al desplazarse una capa de iones quedan cerca cargas iguales que se repelen. Como los iones solo pueden moverse cuando están libres, conducen la electricidad fundidos o disueltos, pero no sólidos.
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Los compuestos moleculares están formados por moléculas neutras con atracciones débiles entre ellas. Por eso se funden a temperaturas bajas, suelen ser blandos (como la cera o el azúcar, que se desmenuza fácilmente) o ser líquidos o gases a temperatura ambiente, y no conducen la corriente en ningún estado, porque no hay cargas que se muevan.
| Propiedad | Iónico | Molecular |
|---|---|---|
| Punto de fusión | Alto (cientos de °C) | Bajo |
| Dureza | Duro y quebradizo | Blando (o líquido o gas) |
| Conductividad en sólido | No | No |
| Conductividad fundido | Sí | No |
| Conductividad disuelto en agua | Sí | Normalmente no |
| Solubilidad en agua | Muchos son solubles, otros no | Algunos sí (azúcar), otros no (aceite) |
| Partículas | Iones en una red | Moléculas |
Se analizan dos sustancias blancas en el laboratorio. La sustancia A se funde a $160\,{}^{\circ}C$ y, ni sólida ni fundida, conduce la corriente eléctrica. La sustancia…
Se analizan dos sustancias blancas en el laboratorio. La sustancia A se funde a $160\,{}^{\circ}C$ y, ni sólida ni fundida, conduce la corriente eléctrica. La sustancia B no se funde ni con la flama del mechero, pero disuelta en agua sí conduce la corriente. Decide cuál es iónica y cuál molecular, y justifica tu decisión con las propiedades de cada tipo de compuesto.
Sal y azúcar: el misterio de la cocina
Volvamos al caramelo del flan. El azúcar es un compuesto molecular (solo C, H y O). Sus moléculas se atraen débilmente, así que con el calor de la estufa (unos 160 °C) se separan lo suficiente y el azúcar se funde.
La sal de mesa es un compuesto iónico (Na⁺ y Cl⁻). Cada ion está sujeto por la atracción de varios vecinos de carga contraria, y hacen falta unos 800 °C para soltarlos. Aunque la flama de una estufa de gas sí está más caliente que eso, el fondo de la cacerola solo llega a unos 200–250 °C, muy por debajo de los 801 °C que necesita la sal para fundirse. Por eso en la cocina la sal nunca se funde. Esa misma atracción fuerte hace que los cristales de sal sean duros, mientras que los terrones de azúcar se desmoronan con facilidad.
Y ambas se disuelven en agua: el azúcar se dispersa como moléculas, y la sal como iones. Por eso el agua con sal conduce la electricidad y el agua con azúcar no.
En la cocina, el azúcar se funde con facilidad al calentarla (así se hace el caramelo del flan), pero la sal de mesa nunca se funde sobre la estufa. Ambas son sólidos…
En la cocina, el azúcar se funde con facilidad al calentarla (así se hace el caramelo del flan), pero la sal de mesa nunca se funde sobre la estufa. Ambas son sólidos blancos y solubles en agua. Explica esta diferencia de comportamiento a partir del tipo de enlace y de partículas que forma cada sustancia.
Usos en el cuerpo y en la vida diaria
Las propiedades de cada tipo de compuesto se aprovechan en la vida cotidiana:
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Iónicos: los electrolitos del suero y de las bebidas rehidratantes (Na⁺, K⁺, Cl⁻) permiten que los nervios y músculos transmitan señales eléctricas. La cal (CaO) se usa en la nixtamalización del maíz. El bicarbonato (NaHCO₃) sirve como antiácido.
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Moleculares: el agua es el disolvente de la vida; el azúcar y los lípidos nos dan energía; el CO₂ de los refrescos le da las burbujas.